“Es un momento histórico, se dan las mayores cotas de formación pero es más difícil educar”
España se ha convertido rápidamente en una sociedad más heterogénea y compleja ¿Cómo ha afectado este cambio a la educación en nuestro país?
Efectivamente hay dos realidades que han aportado heterogeneidad y complejidad a nuestras escuelas en las dos últimas décadas. Por una parte la extensión de la escolaridad obligatoria hasta los 16 años, tan asumida y asentada que parece que fuera hace un siglo, pero formalmente se instauró en el curso escolar 94-95. Hasta ese momento, a esa edad, sólo estaban en las aulas aquellos que querían estudiar o aquellos para cuyas familias era fundamental el estudio. Y por otra parte, se produce la llegada de alumnado de otros países y otras culturas. Un porcentaje que pasó del 3% en el año 2000 a casi un 10% en el año 2010. A día de hoy esta diversidad de alumnado está enriqueciendo nuestras escuelas e institutos.
¿Y cómo ha reaccionado nuestro sistema educativo?
Pues las evaluaciones nacionales e internacionales nos dicen que bien; que donde mejor funciona nuestro sistema es en la inclusión y en la mejora de resultados de aquellos alumnos que presentan alguna situación de desventaja. En todas y cada una de las evaluaciones que hemos hecho, los resultados de nuestros alumnos son los que menos se ven influidos por el estatus social, económico y cultural al que pertenecen. Pisa 2009 nos ha confirmado que tenemos el sistema más equitativo de Europa después de Finlandia. El margen de mejora, por tanto, está fundamentalmente en los niveles más altos de rendimiento.
Ese aprendizaje ante los nuevos retos y una nueva situación en las aulas, ¿en qué punto no sitúa?
Nos sitúa en un momento histórico, en el que hemos alcanzado las mayores cotas de educación y formación. Y a la vez, en un momento en el que cada vez se hace más difícil la tarea de educar. Un alumnado más diverso al que se une un nuevo escenario social fruto de la aparición de las tecnologías de la información y la comunicación. Cambian los soportes, la metodología, los contenidos... Por eso no podemos dejar a los docentes solos. Y este es un convencimiento que trasciende a los muros de la escuela, a la responsabilidad de la administración educativa, es una responsabilidad de toda la sociedad.
¿Y qué compromiso toma en ese sentido la Administración?
Como Administración nos toca fundamentalmente asegurarnos que en las aulas estén los profesionales más motivados y mejor formados. Es fundamental para afrontar estos nuevos retos que nos ofrece el contexto actual. Por eso seguimos trabajando en la reforma del acceso a la profesión docente. Pensando, diseñando, consensuando un modelo en el que sean los mejores docentes los que accedan al sistema educativo.
Y ante los retos que aún quedan por abordar con éxito, ¿Qué estrategia existe desde las instituciones?
El reto fundamental de nuestro sistema educativo es el de conseguir mayores cotas de éxito escolar. Nos hemos comprometido a que sea del 85% en el año 2020. Y las últimas cifras que hemos conocido nos dicen que estamos en el buen camino. Por primera vez en la última década se ha roto la tendencia y hemos rebajado en casi tres puntos nuestra tasa de fracaso escolar. La LOE, su memoria económica y los planes y programas que se han implementado desde el 2006 han hecho posible esta mejoría. Las medidas que hemos aprobado a través de la Ley de Economía Sostenible respecto a la Formación Profesional, a la flexibilización del sistema, a la acreditación de competencias, etc. estamos seguros de que contribuirán a que se estabilicen y se incrementen estos resultados. Si reducimos dos puntos anuales de media el fracaso escolar, llegaremos al objetivo comprometido con UE para el 2020.
No en los marcos más generales si no en el centro educativo, ¿hacia dónde se debería ir?
Otra de las cosas que hemos aprendido de PISA y de las evaluaciones diagnóstico es que las mayores diferencias entre los resultados de los alumnos se producen dentro del centro educativo (no entre centros, ni entre comunidades autónomas). Por tanto debemos revisar qué sucede dentro de los muros de la escuela, poner el foco en su organización, funcionamiento, horarios, agrupamientos... profesionalización y liderazgo de los equipos directivos, estabilidad de las plantillas, etc. son variables que necesitamos seguir estudiando. Y por otra parte desde el Ministerio hemos apostado por dar mayor autonomía a los centros a través de los contratos-programa que permiten ajustar el proyecto educativo a la realidad y el contexto de los centros; y por impulsar la formación inicial y permanente del profesorado.
¿Cuentan los docentes y futuros docentes con las herramientas necesarias para trabajar correctamente estas nuevas situaciones?
Creo que nuestras aulas están llenas de buenos profesionales que cada día afrontan su tarea con responsabilidad y entusiasmo. Y creo que las reformas que hemos hecho en los planes de formación inicial y el esfuerzo que se está haciendo en su educación a lo largo de la vida, contribuirá a que adquieran las competencias necesarias para afrontar cualquier nuevo desafío.
¿Qué herramientas o ayudas se pueden aportar desde las administraciones para que la educación intercultural en la escuela se haga realidad?
Todas y cada una de las iniciativas, planes programas, cada una de las políticas que se han implementado desde este Ministerio, están orientadas a que la educación intercultural en la escuela sea una realidad. Porque no entendemos la educación intercultural como aquella destinada a los inmigrantes, a los extranjeros, al alumnado de otras etnias. Una escuela intercultural, una escuela inclusiva, es nuestro modelo de escuela; aquella que es capaz de lograr una educación de calidad y el éxito escolar de todos y cada uno de sus alumnos y alumnas.
- Y respecto a las familias, ¿qué proyectos de éxito ha podido conocer en el trabajo con ellas?
Experiencias como la de Comunidades de Aprendizaje, señalada como buena práctica en las últimas comunicaciones de la UE, nos han demostrado que la formación de familiares y la incorporación de las familias al aula, incrementan sustancialmente el rendimiento y mejoran los resultados de los alumnos. El Ministerio de educación ha abierto una mesa de interlocución con las familias porque entendemos que su participación en la educación es ineludible.
Ya por último, ¿qué balance hace del trabajo educativo de la Liga y de su proyecto ‘Por una escuela intercultural'?
En el Ministerio siempre decimos que la educación no es cosa solo del Estado y la escuela. Organizaciones como la Liga han comprendido que estas dos instituciones no pueden avanzar sin el aliento, la contribución y la participación del resto de los agentes sociales. La trayectoria de la Liga en estos 25 años de existencia es impecable. Quiero agradecer a través de esta publicación la labor de cada una de las personas que forman parte de este movimiento internacional, que con su tarea diaria nos ayudan a atender las nuevas demandas sociales y educativas.
Me gustaría recordar especialmente a Claudio López Serrano, uno de los fundadores de la Liga, con quien tuve el placer de compartir muchos y buenos momentos de reflexión sobre la educación. Gracias sinceras a esta organización por su lucha constante para que "todos puedan disfrutar del derecho a la educación y a la cultura, como medio para que todas las personas puedan alcanzar el estatus de ciudadanía plena en una sociedad solidaria, democrática y justa.



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