Las diferentes visiones de la interculturalidad ocuparon Fuenlabrada
.jpg)
El pasado viernes 16 de diciembre, Fuenlabrada acogió la jornada "Escuelas inclusivas: red de escuelas interculturales", un encuentro cuyo objetivo era dar a conocer el programa de sensibilización en torno a la interculturalidad puesto en marcha este 2011 por La Liga Española de la Educación y la Cultura Popular.

La jornada sirvió para poner encima de la mesa las diferentes perspectivas que despierta la interculturalidad y su inclusión en las aulas. Victorino Mayoral, presidente de la LEECP señaló que la escuela inclusiva y la interculturalidad es sinónimo de "una escuela integradora, laica, democrática", conceptos relativos a la igualdad en tanto que "valores comunes compartidos y dentro de la comunidad escolar". Valores, en definitiva, que defiende la LEECP. Por ello, quiso poner como ejemplo las diferentes iniciativas que la ONG ha ido realizando a lo largo de su historia, entre las que destacaba como pionero un acto en colaboración con la embajada de Argelia en 1996 en Fuenlabrada, donde se programó a una compañía de teatro que incluía a niños y jóvenes argelinos, españoles o chinos, además de una obra de ballet y diversas actividades deportivas. Mayoral continuó queriendo dejar claras las diferencias entre lo monocultural (aquello que quiere imponer una sola cultura y subyugar las demás), lo multicultural (que implica una segregación de las culturas), y lo intercultural (relacionado con la ciudadanía y su práctica). Según el presidente de la LEECP, en torno a estos tres conceptos se arma uno de los debates fundamentales del siglo XXI.
En este sentido, José Luis García Sánchez, subdirector general adjunto de Relaciones Institucionales de la Dirección General de Integración de los Inmigrantes MTI, señaló que el reto de las administraciones se encuentra en "hacer efectivo el derecho a una sociedad diversa". Unas palabras que el concejal de Educación del Ayuntamiento de Fuenlabrada, Isodoro Ortega, suscribió al declarar que "la escuela intercultural debe ir destinada a toda la sociedad, no a un solo grupo social", para continuar lamentándose de la "impotencia de la escuela inclusiva al ver lo intercultural como un problema, no como un valor a integrar".
Una escuela con los otros

El presidente de La Liga Palentina, Ramiro Curieses, hizo suya esa queja para en su ponencia ofrecer una visión sobre la escuela inclusiva y lo intercultural desde su propia experiencia. "Nuestra virtud cotidiana es hacer una escuela con los otros", dijo y defendió la idea de riqueza que proporciona la interculturalidad. Para Curieses, tanto la metodología utilizada como la evaluación por competencias son dos de las herramientas que pueden ayudar en la educación intercultural. A su juicio, la adquisición de competencias ha de ir más allá de preguntarse '¿qué saben hacer los alumnos?' e investigar si saben convivir.

Su intervención fue la última de una mesa redonda, 'Orientaciones prácticas para la interculturalidad y la inclusión', donde se debatieron muy diferentes aproximaciones a la inclusión en las escuelas. José Antonio García, de la Universidad Complutense de Madrid, atacó las aulas de acogida a los alumnos recién llegados para defender una inmersión lingüística total. "Pienso que hay que enseñar la lengua, pero no segregando. Aquí se ha hablado de un enfoque participativo, cooperativo", argumentó. "Tiene que haber un programa lingüístico bien planeado que ha de incidir en toda la comunidad escolar, no sólo a los escolares que vienen de fuera".

Por su parte, Luis Cifuentes, de la Fundación Cives, señaló el valor de la filosofía como disciplina intercultural. "La filosofía implica la esencia de la libertad a través del ejercicio de la reflexión" a la vez que, como sus compañeros de mesa, clamó por un sistema educativo inclusivo: "no sólo hemos de hablar de aulas interculturales, sino de todo el sistema: de derechos universales, de ética universal, de los derechos humanos como valores transversales a todas las culturas".
Roland Huguenin, asesor internacional de medios, quiso subrayar el papel de la educación en una "época en la que el espacio público se fragmenta en subgrupos variados y en el que se puede sentir angustia por esta fragmentación". "Es la tarea de los profesores enseñar valores básicos como el respeto para que los más pequeños pueda crecer sin esa angustia", sentenció.
Enseñar diversamente para lograr la igualdad
La segunda mesa de la jornada, 'Orientaciones prácticas para la interculturalidad y inclusión", comenzó con una exigencia de María Jesús Eresta, vicepresidenta de La Liga Española de la Educación: "Los últimos datos indican que un 12 por ciento de personas extranjeras residen en España. Sería más equitativo que ese porcentaje se viera reflejado en las escuelas: que en cada escuela se diera esta distribución de un 12 por ciento de alumnado extranjero". Siguiendo con las reclamaciones, Eresta no dudó en ejercer la autocrítica - "nos hemos quedado en el lenguaje positivo y bonito. Falta pedagogía científica para hacer una integración racional del alumnado extranjero" - para argumentar con los pies en el suelo que "lo que los adolescentes quieren es la integración máxima, no que sus diferencias afloren, quieren habalr español y hacer amigos". Por ello, "para que haya igualdad, tenemos que tratar de manera desigual", concluyó.

María José Fernández Tendero, del IES Miguel Espinosa (Murcia), abordó la interculturalidad desde el trabajo en el terreno para lanzar una pregunta a los asistentes: "¿Conocemos el mundo de nuestros alumnos, sus comunicaciones, su familia o su entorno?". Para Fernández Tendero también resulta imprescindible "el trato educativo desigual para que haya igualdad en las aulas", como también, ya de una manera práctica, incentivar las actividades de educación no formal.
Julio Ordóñez, patrono de la Fundación Cives, recuperó el asunto del tipo de evaluación que ha de poner en práctica el profesorado para subrayar una pregunta clave, a su juicio: "¿con qué éxito pueden extrapolar lo que han aprendido en el aula?" Según Ordóñez, como momentos antes señalaba Luis Cifuentes, resulta imprescindible educar en derechos humanos: "vivir juntos es una actitud que no se nace con ella, sino que tiene que ser enseñada".

Vladimir Paspuel, presidente de Rumiñahui, aprovechó su intervención para exigir el "respeto a las culturas per de una forma real". En su opinión, aun permanecen en la educación ciertos estereotipos que no permiten una completa igualdad entre el alumnado, por lo que instó al profesorado a "descubrir las habilidades y destrezas de cada niño".
Antes de dar paso a Boniface Ofogo, Begoña López, coordinadora del programa de la Red de Escuelas Interculturales, quien ya había intervenido en la primera mesa ofreciendo un panorama del programa en cuestión, remarcó la importancia de cada uno de los gestos de educadores a la hora de abordar la interculturalidad, especialmente aquellos que potencien la independencia, dado el contrario clima económico en el que nos encontramos. "Cada vez vamos a tener menos medios de tipo progresista y vamos a tener que crear nuestro propio espacio en internet, crear nuestras redes e incentivar la comunicación social".
Ya para finalizar, Boniface Ofogo quiso enseñar a los asistentes cómo utiliza "el poder de la palabra y de la fantasía para tratar la interculturalidad". Para Ofogo, es "muy imprtante la educación no formal, no comprendo que muchos profesores la infravaloren".
Tras recitar un cuento, Ofogo quiso reflexionar sobre la interculturalidad al citar a Kofi Annan: "el mayor reto del siglo XXI es aprender a vivir juntos". "Tenemos que estar atentos porque lo que hemos construido puede desmoronarse. Es complicado que haya tanta gente en paro, pero dentro de toda esta crisis, la miseria moral es el problema". Ante esta advertencia, y la constatación de que "somos cada vez una identidad más múltiple", Ofogo, como el resto de ponentes, quiso concluir con una llamada al respeto y lo diverso que auna aquello común a cada uno de nosotros.



.jpg)




.jpg)